El valor de esta memoria gráfica resalta aún más al contrastarse con la inmediatez de la época actual, donde la tecnología digital y los teléfonos celulares permiten que cualquiera se autonombre fotoperiodista. Frente a esto, Alcalá Nava sostiene que el verdadero arte radica en la sensibilidad para encontrar el momento adecuado. Como ejemplo de ello, recordó la planeación de la icónica fotografía que se convirtió en el símbolo histórico de Toncho Pilatos. Pensada durante días, la sesión se llevó a cabo en una tarde de octubre, alrededor de las cinco o seis de la tarde, en unas ruinas abandonadas de la Barranca de Oblatos; tras varias tomas buscando el contraluz exacto del atardecer, logró congelar la trascendental imagen del músico saltando, una proeza técnica compleja para las herramientas rudimentarias de aquellos años.
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