SALUD

ENCHINCHADOS

ENCHINCHADOSPor: Luis Rodolfo Morán Quiroz*

En días recientes nos hemos enterado de que en la Universidad Nacional y también en el famoso tren urbano de París que lleva el nombre de “metropolitain” hay una supuesta plaga de chinches. Para mayor abultamiento, de la variedad conocida como “chinche de la cama” (bed-bug). Las noticias de esta infestación me ayudó a recordar una breve historia de emigración de mi abuela paterna con sus dos hijas y sus dos hijos. A mediados de los años treinta del siglo XX, la abuela emprendió la huida del rancho de San Bernardo hacia la cabecera municipal de Lagos de Moreno, a causa de las chinches, que tenían a mis ancestros, contaba mi padre, “cosidos de ronchas”. La imagen resulta pertinente, pues las chinches suelen dejar una línea de ronchas en la epidermis de sus “huéspedes” humanos a consecuencia de los piquetes, que suelen ser bastante irritantes y causantes de una molesta comezón que, en algunas personas, acaban por sangrar por el constante rascado. La reciente plaga de chinches en la UNAM, en París y, más recientemente en España, explican algunos especialistas, se debe a que este año hemos tenido temperaturas más altas de lo habitual. Vivimos el otoño más caliente en tres décadas en el hemisferio norte. Un factor que ha contribuido a que la plaga se vuelva global (¿una posible pandemia de chinches?) es que ahora los humanos viajamos más que hace algunos años. Consideremos que tras el aislamiento al que nos vinos obligados a partir del 2020, muchas personas han optado por aprovechar que el mundo está abierto una vez más a los viajes. Ese hábito que tenemos los humanos de viajar cargando nuestros calzones y otras prendas facilita que las chinches de las camas se trasladen con esas ropas viajeras.

ENCHINCHADOSEn París, una preocupación es reducir o exterminar la plaga antes de las olimpiadas en esa ciudad durante el 2024, pues las chinches no sólo darían una mala imagen a los Juegos Olímpicos, sino que se multiplicaría la posibilidad de que las pegajosas y picosas chinches fueran trasladadas a muchos otros rincones, camas y ropajes en el planeta. (https://www.runnersworld.com/es/noticias-running/a45427067/plaga-chinches-paris-juegos-olimpicos-2024/#:~:text=Con%20los%20Juegos%20Ol%C3%ADmpicos%20de,en%20los%20últimos%20cinco%20años). Los niveles de chinches son tan altos en la Ciudad Luz que se ha hablado de que se trata de una plaga artificial, provocada por el hombre, pues sus niveles han alcanzado los niveles que tenían en la época de la Segunda Guerra Mundial, en los años cuarenta del siglo XX. (https://www.xataka.com/magnet/plena-plaga-chinches-teoria-conspiracion-crece-paris-ha-sido-provocada-hombre). En España también se ha visto un notable aumento en la cantidad de chinches (https://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-plagas-chinches-aumentaron-espana-71-ciento-nueve-primeros-meses-2023-20231006165110.html) en especial en Madrid y en algunas partes de Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares. Aconseja un especialista, citado en la nota de arriba, seguir los indicios como chinches vivas, picaduras en la piel, además de manchas de sangre o marcas fecales en sábanas y almohadas.

ENCHINCHADOSRespecto a las chinches en la UNAM, según los trabajadores, “se supone que debería haber ‘limpieza profunda’ cada semestre (…), sin embargo, en los últimos ocho años no se han programado estas limpiezas, aun cuando hay presupuesto aprobado para esa tarea” Lo que ha derivado en que se acumulen cargas de polvo en todos los edificios, un ambiente propicio para la incubación de las chinches (https://corrientealterna.unam.mx/ambiental/chinches-en-la-unam/). Las chinches en la Ciudad de México en general no son cosa reciente, pues sabemos que la primera noche que Marie Charlotte Amélie Augustine Victoire Clémentine Léopoldine de Saxe-Coburgo-Gotha et Orleans Bourbon-Deux-Siciles et de Habsbourg-Lorraine y su marido Ferdinand Maximilian Joseph Marie Von Habsburg-Lorraine pasaron una incómoda noche la fecha de su llegada a esa ciudad, el 12 de junio de 1864. Esa pareja, a la que conocemos como Carlota y Maximiliano, se toparon con las chinches de la cama en el entonces Palacio Nacional en Chapultepec (https://revistas.uaa.mx/index.php/luxmedica/article/view/3686/3071), pues “Carlota se quejó diciendo que se sentía como en un cuartel, y que no pudo dormir en el sillón por las chinches y por el constante tronar de los cohetes; mientras que Maximiliano durmió en una mesa de billar sin quejarse”, probablemente porque esa mesa no era favorable a las chinches. Parece que eso de “dormir en el sofá” (o en la mesa de billar) a veces tiene sus ventajas. A los investigadores entrevistados respecto a las chinches en la UNAM en 2023 les preocupa que las fumigaciones con grandes cantidades de químicos en edificios de Ciudad Universitaria afecten la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, y que afecten a otras especies como las abejas y otros insectos y aves polinizadores.

ENCHINCHADOSAparte de ser bastante resistentes y ser capaces de pasar meses sin comer, las chinches de la cama han desarrollado inmunidad a algunas de las sustancias químicas que se han diseñado para exterminarlas. Estas chinches tienen fama de vivir en los internados para estudiantes y, además de las ronchas en secuencia sobre la epidermis, se sabe poco de los efectos que puedan tener sus picaduras. Se habla de que probablemente contribuyan a difundir hepatitis B, aunque no hay evidencias suficientes (https://www.pasiontermitas.com/transmiten-enfermedades-las-chinches/). Tampoco sabemos con exactitud qué posibles anticuerpos y enfermedades se derivan de las picaduras de chinches. Por lo que se recomienda comenzar a “mapear” (es decir, ubicarse en mapas y croquis de espacios de diferentes dimensiones) en dónde se ubican las chinches. Por ejemplo, aquí hay un mapa de las variedades que resisten a los intentos de aniquilarlas en Estados Unidos: (https://evolution.berkeley.edu/evo-news/las-chinches-de-cama-pican-de-nuevo-gracias-a-la-evolucion/).

Mientas que no sabemos gran cosa acerca de los efectos posibles de las picaduras de las chinches de la cama, en cambio sí se han estudiado otras variedades en otros ámbitos, como sucede con las chinches en los cultivos de alimentos agrícolas… (https://campo.lavozdelpueblo.com.ar/2022/04/18/plagas-chinches-un-complejo-problema-en-soja/) y respecto a la enfermedad de Chagas, transmitida por una chinche a la que se recomienda no aplastar. La enfermedad de chagas (https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/chagas-disease-(american-trypanosomiasis)) es bastante más dañina, por el agente Tripanosoma cuzi (https://es.slideshare.net/melvinbendezuromucho/tripanosoma-rangeli). Respecto a la enfermedad de Chagas se sabe que es casi 100% curable si se trata en sus etapas iniciales con Benznidazol y Nifurtimox; que es endémica en 21 países del continente americano y afecta a un estimado de 6 millones de personas. En el continente se registran 30.000 nuevos casos de Chagas cada año, 12.000 muertes en promedio y aproximadamente 9.000 recién nacidos se infectan durante la gestación. Además, unos 70 millones de personas en el continente viven en áreas expuestas al Chagas. Lo que representa aproximadamente el 1% de la población mundial. (https://www.paho.org/es/temas/enfermedad-chagas).

fantasmaRespecto a otras epidemias con agentes menos visibles, acabamos de vivir una pandemia a causa del popularmente conocido como COVID-19 o más coloquialmente “méndigo virus”, que ha estimulado que rememoremos algunas otras plagas, epidemias y enfermedades. Una epidemia de la que se ha hablado y escrito mucho es la de cólera, causada por la bacteria Vibro Cholera Pacini 1854. Respecto a esta epidemia, la historiadora Lilia Oliver ha documentado en su libro Un verano mortal (1986; editorial del gobierno del estado de Jalisco), cómo se vivió la epidemia de cólera en Guadalajara en 1833. Como señala Oliver, esta epidemia “tuvo el efecto (…) de hacer ver a las autoridades, y al común de la gente, la sucio de la ciudad y la gran importancia que tiene la limpieza”. Es de resaltar que durante esa epidemia se creía que el mal se transmitía todavía por el aire, y fue en una epidemia en Londres, en 1854, cuando se concluyó que el agente que la causaba se transmitía por el agua. Steven Johnson (2006), en The Ghost Map, The Story of London’s Most Terrifying Epidemic and How It Changed Science, Cities, and the Modern World relata cómo el médico e investigador improvisado John Snow diseñó algunos sus procedimientos para encontrar el Experimentum Crucis. Filipo Pacini (1812-1883) en Italia sería el primero en aislar el agente ese mismo año (aquí la crónica: (http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0025-76802014000100018), aunque durante años fue al galardonado con el Nobel, Robert Koch (1843-1910) a quien se consideró el primero en aislar el Vibro Cholera. El libro de Johnson relata cómo las investigaciones del médico John Snow y del párroco Henry Whitehead representaron un importante avance en la aplicación de los conocimientos de geografía, epidemiología, urbanismo y sociología para la solución de un problema de salud pública. Una de las más famosas novelas de Gabriel García Márquez (1927-2014) lleva por título El amor en los tiempos del cólera como una manera de recordarnos que los afectos afloran incluso en los entornos de mayor incertidumbre sanitaria. Véase, este comentario, por ejemplo (https://elementos.buap.mx/directus/storage/uploads/00000007813.pdf).

ENCHINCHADOSLas recientes plagas de chinches de la cama pueden ser una razón para reflexionar acerca de lo mucho que nos falta por conocer y por difundir lo poco que sabemos acerca de las enfermedades que nos afectan y cómo contribuimos a generar las condiciones para agravarlas y difundirlas e, incluso, cómo nuestros esfuerzos por combatirlas pueden resultar contraproducentes. No es sólo en nuestros lechos y en nuestras ropas calientitas y húmedas en donde transportamos agentes patógenos, pues en muchas ocasiones contribuimos a difundir otras plagas que afectan a las escuelas, los niños y los universitarios. Por ejemplo las lineares y piojos, las arañas, ratas, ácaros, mosquitos y moscas. Todavía no hemos sido capaces de apreciar cómo determinados insectos implican no sólo daños a nuestra salud o daños en equipo, instalaciones, edificios, sino que pueden, en algunos casos, producirse efectos de prevención al encontrar a los enemigos naturales que combaten a los agentes transmisores de las enfermedades. Así, todavía no sabemos en qué medida determinadas especies de arañas o reptiles contribuyen a evitar el crecimiento excesivo de mosquitos y otros insectos que podrían resultar nocivos para la salud de los humanos. Mientras tanto, seguiremos enchinchados (también en sentido de enfadados, enojados, irritados, fastidiados) por estas diversas “armas biológicas” de las que tenemos poco control o conocimiento.

Para una historia de cómo la epidemiología se desarrolló como disciplina científica: (https://www.scielosp.org/pdf/spm/v42n2/2382.pdf).

Algunas sugerencias para el manejo de la plaga de chinches: (https://www.lokimica.com/wp-content/uploads/2021/01/Manejo-racional-de-chinches-de-cama-LATAM-PLAGAS.pdf).

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del departamento de sociología. Universidad de Guadalajara. [email protected]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *