OPINIÓN

UNA LEGISLATURA DEMENTE

Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal*/ Política/ Opinión

Solo un pueblo imbécil, puede consentir una estulticia desproporcionada en una mayoría indudablemente demente, retrograda, traidora, incapaz, criminal, irresponsable, inútil, incongruente, irracional, deshonesta e inmoral, puede desplegar una conducta tan atroz, en contra de un pueblo que suponiendo sin conceder que sea cierto, que mediante los mecanismos pseudo legales le dio una mayoría calificada caprichosamente, un pueblo que se acusa de ser sabio que igualmente de ser cierto, nunca le entregó una factura en blanco a dicha mayoría integrada por un gran número de prófugos de la justicia que bajo el amparo de un fuero que la ley concede, que ya debería no estar vigente como es el fuero que tienen los senadores y diputados en funciones, que entre otros como el Senador Yunes, el Senador Corrales, el Senador Alejandro Moreno, el propio Ricardo Monreal y el “changoleón” Gerardo Fernández Noroña, que estos valiéndose de esa inmunidad han violentado las reglas del procedimiento legislativo y muy lejanos de integrar un congreso constituyente, sino simplemente un congreso constituido, destrozaron el estado de derecho y por ende la república, dejando una piltrafa de monarquía autoritaria, arbitraria, dolosa, traicionera, encubierta en una falsa bandera que supuestamente el pueblo sabio en una ilegitima mayoría de treinta millones de electores en una población de más de cien millones de ciudadanos que integramos la comunidad Mexicana. Se han atrevido a hacer una reforma constitucional carente de toda validez por su forma y su contenido al grado tal de permitirse el crimen de legislar con efectos retroactivos, no obstante la vigencia de lo dispuesto por el artículo 14 de la irretroactividad de la ley, hasta antes de incurrir en la barbaridad de modificar los artículos 105 y 107 de la misma Constitución que en la más elemental lógica de un ser pensante, jamás se debió haber planteado esa barbaridad y mucho menos haberse aprobado, pues solamente semejantes soberbios, ignorantes que sin tener atribuciones autorizan a la ejecutiva a no acatar la resolución judicial, que con esa autorización o sin ella, comete el delito de violación al artículo 262 de la ley amparo, cobardes, empoderados y manipulados por otro ser enajenado que los induce a semejante conducta.

No hay justificación para que académicos, profesionistas, estudiantes, estudiosos, empresarios, obreros, campesinos, amas de casa, burócratas y todo ciudadano bien nacido, responsable, honesto y congruente consintamos el indiscutible propósito de la titular del ejecutivo y de su patrocinador, así como de esos detractores legisladores, vayan más allá de donde han llegado al destruir la Republica con semejante arbitrariedad y prepotencia con las más graves y nefastas consecuencias que su limitada inteligencia no les permite advertir que su cargo en el poder es transitorio y que sus descendientes y ascendientes, también van a sufrir las consecuencias de un gobierno absoluto, que ya se ha atrevido a desobedecer la ley haciendo alarde de todo el poderío que un órgano legislativo le ha permitido y que la sociedad hasta hoy le ha consentido.

Por todo lo anterior, grupo de ciudadanos independientes decididos a lo necesario para contener esta decadencia de la Republica y del estado de derecho, el próximo día 10 de noviembre a las 10:00 horas, nos reuniremos en la plaza de la Liberación para manifestar nuestra oposición a las criminales reformas constitucionales y por ende, desconocer a todo esos senadores y diputados que se asociaron para cometer semejante crimen en perjuicio del pueblo al que tanto invocan, para cometer latrocinios y que ni uno más le será consentido. Por lo que hacemos un llamado a toda la nación para que ese día todos los sectores de la sociedad en sus respectivas ciudades y pueblos, se manifiesten reprobando y descalificando esa suprema estupidez mal llamada, supremacía constitucional, reformas constitucionales, que como la presidenta, desacatan los mandamientos judiciales sin que ninguna ley se lo autorice, nosotros el pueblo haremos la contención de las arbitrariedades de esa mayoría que aprueba aquello que ni tan si quiera conoce y que por más elemental lógica, dado el volumen, la trascendencia y lo grave de las reformas, las alcanzan a conocer y mucho menos a comprender, igual que las legislaturas de los estados que más de algunos, ni si quiera saben leer como alguna Ministra de la Corte, que forman parte del estiércol que constituye la clase política de este país.

* Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara. [email protected]