OTRO CAPÍTULO NEGRO PARA MEMORIAS OLVIDADIZAS
Mientras un ataúd dorado descendía en un camposanto blindado, dejando clara la última ironía del capo, que presuntamente iba al interior de ese lujoso féretro, aquel que se escondió en las sombras de la sierra y terminó sus días bajo el foco de una vigilancia excesiva que, en su afán de control, terminó otorgándole una solemnidad que las víctimas de ese capo nunca pudieron conocer.
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