MANOS
Creíamos que otros países nos recibirían con las manos abiertas porque así suelen decir sus constituciones, pero las migraciones sólo se aceptan cuando el que llega lo hace con billetera abultada o cerebros que aportan a la academia y la especialización laboral, mientras la persecución está dirigida a una mayoría que todo lo ha perdido y sólo puede aportar lo que sus manos y sudor les permite ofrecer.
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