CULTURA

FANS DE TONCHO PILATOS DISFRUTARON DE UNA CÁPSULA DEL TIEMPO

tonchoPor: Redacción/ TEN/ Cultura

En una atmósfera que evocó la nostalgia colectiva y la resistencia cultural, el vestíbulo del Auditorio Francisco Silva Romero de la FROC CONLABOR Jalisco se transformó en una auténtica cápsula del tiempo para conmemorar el 34 aniversario luctuoso de Alfonso Guerrero Sánchez, el recordado “Toncho Pilatos”.castle

Rodeados de consolas, estéreos, radios, cartelones, chamarras, instrumentos musicales y un sinfín de discos de acetato, casetes, libros y fotografías de la época, los asistentes recordaron vivencias y anécdotas de juventud que moldearon la Guadalajara de aquellos años dorados del rock. Durante el encuentro, el comité organizador, encabezado por “Jere” y su equipo de colaboradores, entregó reconocimientos a miembros de diversas agrupaciones pioneras que se mantienen en activo.

Entre los homenajeados destacó la figura de Manuel Martínez Hongo, líder y fundador de Hongo, banda contemporánea a Toncho Pilatos, quien aprovechó el marco para reivindicar el verdadero origen del rock nacional.

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Manuel Martínez Hongo, lider de esa agrupación contemporanea de Toncho Pilatos y en activo.

Con el peso de una trayectoria que comenzó formalmente en 1973 y que presume mantener intacta su vigencia, Martínez Hongo reflexionó con lucidez y firmeza sobre su papel como pionero del rock mexicano original en español.

El músico fue categórico al trazar una línea divisoria entre quienes fundaron el movimiento con propuestas propias y la corriente mayoritaria de bandas de covers en Guadalajara, a las cuales acusó de perseguir el beneficio económico fácil a través de la imitación de éxitos extranjeros. «Yo siempre he tocado en el Hongo, nunca he tocado con nadie más y he luchado por el rock mexicano toda la vida. Yo sigo vigente y sigo tocando para mis fans», afirmó con orgullo.

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Integrantes de diversos grupos de Rock Nacional que acudieron a recordar a Toncho en el aniversario luctuoso 34.

El artista detalló cómo desde 1971 comenzó a componer en español, influenciado por el rock anglosajón de bandas como Queen, The Beatles y The Rolling Stones, pero adaptando las líricas para dotar al género de una identidad estrictamente nacional. En sus palabras, el verdadero nacimiento del rock en México se encuentra en figuras como Javier Bátiz y los Dug Dug’s, seguidos por El Tri, Enigma, Peace and Love y Toncho Pilatos, descartando a agrupaciones previas que solo replicaban melodías foráneas.maradona

Durante su intervención, Martínez Hongo también desmitificó los estigmas negativos que históricamente han pesado sobre el icónico festival de Avándaro de 1971, al cual asistió personalmente. Desmintió las versiones oficiales de la época que asociaban el evento con el consumo desmedido de drogas, describiéndolo en su lugar como una convivencia sana y pacífica protagonizada por jóvenes pacifistas. «Éramos hippies, aunque fuéramos mexicanos. Nos pusieron apodos como ‘hippitecas’ para denigrar un movimiento que en realidad hacía música de protesta contra el gobierno y lo que después se llamó rock psicodélico mexicano», recordó, enfatizando la salud y la espiritualidad que caracterizaba a gran parte de esa comunidad, en la cual él mismo participaba como vegetariano.toncho

El líder de Hongo fue tajante al señalar que en la escena tapatía de los años setenta coexistían dos realidades opuestas: la de quienes componían música original en español y la de la cultura del cover, que a su juicio sigue arraigada en los bares de la ciudad. Aseguró que las únicas agrupaciones de Guadalajara que realmente construyeron los pilares de la composición propia e independiente en esa etapa fueron Toncho Pilatos y su propia banda, Hongo, dejando grabados testimonios fonográficos en la mítica disquera local Cronos, de Don Toño, con álbumes como Satanás (1979) y Regresando. Mencionó que, aunque alternaron con bandas famosas como Spiders, La Fachada de Piedra o Frankenstein, estas se dedicaron a explotar comercialmente la nostalgia del público sin aportar al repertorio nacional. Al respecto, elogió la lealtad de creadores como Alejandro Lora o Armando Nava, y concluyó subrayando su propia resistencia artística al evitar tocar en bares comerciales para no someterse a las exigencias del mercado de los covers, manteniéndose fiel a la creación y difusión de un rock con sello estrictamente mexicano.

En este espacio de memoria colectiva, las imágenes fotográficas del recuerdo quedaron fijadas para la posteridad gracias al lente de Ricardo Alcalá Nava, un excelente profesional de la lente que en las décadas de los sesenta y setenta convivía estrechamente con Alfonso y la efervescente escena de rockeros en Guadalajara. Esas capturas, nacidas de la complicidad y la amistad, sirvieron en su momento para dar origen a las portadas e interiores de las producciones discográficas de la emblemática agrupación de rock psicodélico.

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Ricardo Alcalá Nava, Rockero de corazón, Fotoperiodista, referente de la imagen gráfica de su amigo Toncho Pilatos.

Actualmente jubilado, pensionado y dedicado a lo que llama el noble oficio del ocio, Ricardo Alcalá Nava se confiesa como un rockero de corazón que hoy dedica sus ratos de libertad con suma pasión a este género musical. Al rememorar su papel fundamental como cronista visual de aquella época dorada, Alcalá Nava comparte los detalles detrás de un material gráfico que le dio identidad a la banda. Recordó que a finales de los años sesenta su círculo de amigos se reunía para practicar música y estrechar lazos, un entorno donde Toncho destacaba primero por su calidad humana y después como el gran músico que llegó a ser, abriéndole las puertas para documentar visualmente sus actividades profesionales.toncho

El valor de esta memoria gráfica resalta aún más al contrastarse con la inmediatez de la época actual, donde la tecnología digital y los teléfonos celulares permiten que cualquiera se autonombre fotoperiodista. Frente a esto, Alcalá Nava sostiene que el verdadero arte radica en la sensibilidad para encontrar el momento adecuado. Como ejemplo de ello, recordó la planeación de la icónica fotografía que se convirtió en el símbolo histórico de Toncho Pilatos. Pensada durante días, la sesión se llevó a cabo en una tarde de octubre, alrededor de las cinco o seis de la tarde, en unas ruinas abandonadas de la Barranca de Oblatos; tras varias tomas buscando el contraluz exacto del atardecer, logró congelar la trascendental imagen del músico saltando, una proeza técnica compleja para las herramientas rudimentarias de aquellos años.

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El Dip. Leonardo Almaguer Castañeda, presente en el evento conmemorativo por los 34 años de la partida física del músico tapatío.

Otras de las piezas exhibidas en la muestra organizada por “Jere”, como las diapositivas de los ensayos de la banda en la azotea de la calle Luis Verdía, nacieron de la doble faceta de Alcalá Nava, quien en ese entonces trabajaba como reportero en El Occidental. El cronista siempre cargaba su cámara como herramienta de trabajo profesional, lo que le permitió capturar aspectos cotidianos que hoy se configuran como un testimonio invaluable para dimensionar la grandeza del grupo. Su vínculo con el movimiento no era meramente externo, pues desde joven estudió la música de la época y formó parte de agrupaciones como Yellow Hand, compartiendo alineación con músicos que más tarde alimentarían las filas de bandas fundamentales como Fachada de Piedra, Frankie Alfredo y Paris, así como con el propio Raúl Guerrero Briseño, baterista principal de Toncho Pilatos.toncho

A más de tres décadas de la ausencia física de este pilar del rock tapatío, Ricardo Alcalá Nava aprovechó el encuentro para enviar un mensaje a las nuevas generaciones que hoy emprenden su camino en la música. Desde su trinchera como un apasionado aficionado, exhortó a los jóvenes artistas a aferrarse a sus propuestas, a reflexionar profundamente en sus creaciones y a trabajar con absoluta autenticidad. Subrayó que la música debe ser una extensión genuina de su identidad y de los sentimientos descargados, un ejercicio de entrega que forja una formación y personalidad inalterables para toda la vida, invitándolos a mantener siempre encendida la llama de la pasión en todo lo que hagan.TONCHO

Toncho Pilatos dejó este mundo el 04 de julio de hace 34 años, los viejos amigos del barrio de Analco, lo recuerdan con cariño y entre el sentimiento de la ausencia y las genialidades que compartieron, le externan a sus hijos y nietos,  las incontables tardeadas alternando con grandes exponentes en Ciudad de México, Tijuana, Puebla o en León Guanajuato, donde sus seguidores lo apodaban “su majestad”, en Guadalajara, todo un fenómeno, un pilar de la cultura popular “Rock Mexicano” que nació de la curiosidad de jóvenes inquietos, cuyos sueños alcanzaron reconocimiento y proyección para una época que sigue trascendiendo en el tiempo para generaciones venideras.

Con fecha por confirmar, el comité organizador informó que será en el mes de octubre próximo, en “El Chopo” de la Ciudad de México donde se lleve a cabo una conmemoración especial, donde Toncho Pilatos, será referente, ya que el público seguidor en la capital del país reconoció la aportación y legado de este músico tapatío.