CULTURA

Gran jalisciense exponente de la ópera cumpliría 130 años

castlePor: Redacción/ TEN/ Cultura

Nacido el 14 de septiembre de 1896 en un pueblito de la región Sur del Estado de Jalisco, San Gabriel, José Mojica cuyo nombre completo era Crescenciano Abel Exaltación de la Cruz José Francisco de Jesús Mojica Montenegro y Chavarín, su nacimiento se inscribió en el acta número 393 del libro del Registro Civil. Fue bautizado el 25 de septiembre de dicho año por el Presbítero don Fermín Larios, siendo sus padrinos don Aniceto Covarrubias y doña Carlota Valle.

Fue hijo del Dr. J. Jesús Chavarín Vázquez, originario de Teocuitatlán (hoy de Corona), Jalisco y de doña Virginia Mojica Mojica, pero por ser hijo natural solo llevó el apellido de su madre.

El pequeño José disfrutó del cariño de su madre y a los cinco años de edad, José de Jesús (Chuy) Mojica, como era llamado en ese entonces, ingresó a parvulitos para estudiar las primeras letras con la Maestra Petra Covarrubias, que, en ocasiones y por ser muchos los alumnos que atendía, era auxiliada por su hermana Josefa Covarrubias, de quien Mojica aprendió las lecciones de Historia Sagrada.

En esa escuela conoció a sus primeros compañeros: Eligio, Pancho, Sara, Lupe y Catalina, siendo esta última de quien se enamora perdidamente.

Al cumplir seis años de edad en 1900, fue inscrito en la Escuela Primaria Oficial de Niños, allí en esa institución se desempeñaba como Director el Profr. Evaristo F. Guzmán Nava, quedando Mojica al cuidado y enseñanza de la Maestra doña Refugio Argote.

En 1906, después de ir a Talpa, a visitar a la Virgen del Rosario, para pagar una manda por haber salido el pequeño Chuy bien librado de sus enfermedades y luego de visitar las playas de Las Peñas, (hoy Puerto Vallarta), él y su madre regresaron a San Gabriel con el firme propósito de emigrar a la Ciudad de México.

Quedó huérfano de padre a temprana edad, por lo que emigró con su madre a la Ciudad de México.mojica

Tras cursar sus estudios en el colegio Saint Marie, la Escuela Elemental No 3 y el Colegio de San Ildefonso, ingresó al ITI para estudiar agronomía, carrera que abandonó al poco tiempo para dedicarse por completo a la música. Su formación vocal estuvo a cargo del maestro José Pierson en el Conservatorio Nacional de Música y contó con el consejo clave del doctor Alfonso Ortiz Tirado. Su debut como tenor se produjo en el Teatro Ideal y alcanzó su consagración el 5 de octubre de 1916 en el Teatro Arbeu con la obra El barbero de Sevilla.

Buscando consolidar su carrera, emigró a Nueva York durante la Primera Guerra Mundial, trabajando temporalmente como lavaplatos mientras audicionaba. Tras incorporarse a una compañía teatral interpretando roles secundarios, conoció al compositor Ernesto Lecuona, quien impulsó su llegada a Hollywood en 1934 para cantar en la película La cruz y la espada. Más tarde se presentó en La Habana, donde interpretó y grabó para RCA Victor piezas emblemáticas como «Canto Siboney», «Siempre en mi corazón» y la romanza «María La O».

Su talento llamó la atención de Enrico Caruso, quien lo recomendó a la Compañía de Ópera de Chicago. Siguiendo este consejo, Mojica se preparó en idiomas, equitación, danza y atletismo, debutando exitosamente junto a Mary Garden en el papel de Pelléas dentro de Pelléas et Mélisande de Claude Debussy, presentado en el Metropolitan Opera House. Ya consagrado en la lírica internacional, alternó con figuras de la talla de Lily Pons y Amelita Galli-Curci, además de ser invitado por el sello Edison para grabar ópera y música tradicional mexicana.

A la par de su trayectoria lírica, desarrolló una notable carrera en el cine de Hollywood, debutando en One Mad Kiss de James Tinling, al lado de Antonio Moreno. Su etapa en la industria norteamericana se extendió hasta 1938, periodo en el que se posicionó al nivel de estrellas como Nelson Eddy o Howard Keel, antes de retornar a los sets cinematográficos de México. En su país natal incrementó su notoriedad con el filme El capitán aventurero (1938), éxito comercial que le permitió adquirir la Antigua Villa Santa Mónica en San Miguel de Allende, Guanajuato, como residencia para su madre.maradona

La muerte de su madre en 1940 desencadenó en él una profunda depresión que derivó en un drástico cambio de vida. Influenciado por su educación católica, el contacto con el ambiente monástico durante el rodaje de La cruz y la espada y una revelación personal atribuida a Teresita de Jesús, decidió renunciar a sus bienes materiales para consagrarse a Dios en la Orden Franciscana. En el filme argentino Melodías de América, su interpretación del tema «Solamente una vez» —compuesto especialmente para él por Agustín Lara al enterarse de su retiro artístico— marcó el inicio de su transición.

En 1942 ingresó al seminario Franciscano de Cuzco, en Perú, adoptando el nombre de Fray José de Guadalupe Mojica. Posteriormente continuó su formación en el monasterio de San Antonio de la Recoleta hasta su ordenación sacerdotal en 1947 en el templo Máximo de San Francisco de Jesús, en Lima. Durante esta etapa combinó su labor espiritual con su faceta artística, utilizando su fama internacional para realizar giras por Argentina y otros países con el fin de recolectar fondos para la fundación de un seminario en Arequipa.mojica

Ese mismo año de 1942 redactó su libro autobiográfico Yo, pecador, publicado por la Editorial Jus en 1952, donde abordó su vida y el proceso de su conversión religiosa; la obra fue posteriormente adaptada al cine con la participación de Mojica y el protagonismo de Pedro Geraldo. En la década de 1950 su popularidad se mantuvo vigente, actuando ante el papa Pío XII y diversos mandatarios internacionales. En 1953 escribió el guion de la película “El pórtico de la gloria”, filmada durante una gira por España en la que apareció vistiendo el hábito franciscano, aprovechando el rodaje para convivir con los franciscanos de Irala en Bilbao y celebrar misa en la basílica de Nuestra Señora de Begoña.

Hacia 1969 el Instituto Nacional de Bellas Artes le rindió un homenaje en la Ciudad de México, tras el cual retornó a su vida comunitaria en el convento de San Francisco en Lima. En sus últimos años sufrió severas deficiencias en la circulación arterial que motivaron la amputación de una pierna en un hospital limeño. Tras padecer un cuadro grave de hepatitis, falleció el 20 de septiembre de 1974 rodeado por su comunidad y fue sepultado en las catacumbas del mismo convento.