AL MENOS CINCO MILLONES DE ARMAS HAN INGRESADO A MÉXICO EN UNA DÉCADA
Por: Redacción/ TEN/ Parte Policíaco
Alrededor de 500 mil armas ingresan cada año de manera ilegal a México a lo largo de tres mil kilómetros de frontera. Esto significa que, en los últimos diez años, han entrado aproximadamente cinco millones de armas, en su mayoría procedentes de Estados Unidos, compartió el diputado Jesús Valdés Peña, presidente de la Comisión de Economía Social y Fomento al Cooperativismo de la Cámara de Diputados de la LXVI Legislatura.
Al participar en el foro “Tráfico de Armas en México: Efectos Sociales y Económicos”, organizado por el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), destacó que un punto fundamental es colocar el tema de las armas y su impacto en la agenda pública, ya que suele permanecer ausente del debate.
“Si nos preguntamos de dónde vienen esas armas, nos damos cuenta de que proceden del país vecino, Estados Unidos, a través de ocho armadoras que las producen. Incluso, algunas de estas armas llevan logos de integrantes del crimen organizado”, señaló.
Agregó que las armas se comercializan por medio de siete y ocho mil centros de distribución o venta en ese país, donde pueden adquirirse sin mayores requisitos, lo que genera graves consecuencias para México.
“Estas armas provocan desestabilización social, deterioro del comercio local, un impacto directo en la economía, afectaciones en centros educativos y de salud, en general en la cohesión social. Como dato: el 70 por ciento de los homicidios dolosos en el país son cometidos con arma de fuego. Esto se traduce en miles de víctimas al año, y en 2024 el impacto económico de la violencia en México ascendió a alrededor de 4.9 billones de pesos, equivalente al 19.8 por ciento del Producto Interno Bruto”, precisó.

La rectora del CUCEA, doctora Mara Robles Villaseñor, expresó que este tema es especialmente delicado, pues la violencia se manifiesta en golpes, asesinatos, homicidios y desapariciones forzadas.
“Para que todos esos crímenes se perpetren hacen falta instrumentos: armas y municiones que permiten materializar la violencia. Esa demanda internacional en contra del tráfico ilegal de armas hacia nuestro país ha tenido repercusión en el exterior, pero pareciera que la conversación pública en México se silencia constantemente, y los temas que deberían preocuparnos a diario se diluyen”, señaló.
Explicó que por ello se convocó a legisladores, académicos y a la comunidad universitaria para abrir una conversación pública sobre las consecuencias del tráfico de armas, desde la perspectiva de las víctimas, del impacto económico y de la inseguridad que genera.
La Mesa 1 del foro, titulada Efectos socioeconómicos del tráfico de armas en México, contó con la participación del doctor Alexandre Parmant, del Centro de Estudios Diplomáticos y Estratégicos, quien habló sobre las rutas del narcotráfico, donde explicó que las armas se compran legalmente en Estados Unidos y se transportan a México, desde donde los cárteles las envían a países vecinos de Colombia, como Panamá, Brasil, Venezuela y Ecuador.
“Las organizaciones criminales extranjeras, especialmente de México, intercambian armas sofisticadas por cocaína. La presencia de estos actores está asociada a un incremento de la violencia y de la corrupción”, indicó.
Agregó que los movimientos guerrilleros en Colombia también adquieren armamento sofisticado, incluidos drones para ataques con explosivos o con fines de inteligencia.
La doctora Aurea Esther Grijalva Eternod, investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), compartió que la disponibilidad de armas facilita y fortalece las operaciones del crimen organizado de diversas maneras: mayor capacidad ofensiva, reducción de costos de control, menor denuncia, intimidación y coacción.
“Propician el aumento de la letalidad y de delitos vinculados, como homicidios, uso de fuerza letal policial, lesiones graves, extorsión y secuestros, facilitando el control territorial y la victimización sistemática”, señaló.
Agregó que, en un estudio realizado en 2021, se identificó que incluso cuando las armas no se utilizan, su simple presencia en un evento criminal contribuye al éxito en la comisión del delito.
“Facilitan la acción criminal y, en el caso de las víctimas, incrementan su vulnerabilidad. Con un arma, prácticamente cualquier persona puede ser blanco del delito”, comentó.
Por su parte, el doctor Willy Cortez, investigador del CUCEA, al hablar del impacto económico y social del contrabando de armas, señaló que hay un “tráfico hormiga”, en el que se paga aproximadamente 100 dólares por un paquete de 50 balas y hasta 2 mil dólares por un rifle automático.
“El tráfico ilegal de armas de fuego no es un fenómeno exclusivo de México, sino mundial. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito realizó un estudio sobre incautaciones de armas que muestra la complejidad del problema y las diferencias en los marcos legales de cada país. En lo que respecta al ámbito financiero, la ONU calcula que el contrabando de armas representa entre 170 y 300 millones de dólares”, compartió.
Entre las consecuencias económicas y sociales, destacó el aumento de la violencia y el crimen, la desestabilización de regiones, el estancamiento económico y el desplazamiento de personas hacia zonas con menor inseguridad.