
CHAPALA CHAMAQUEA A SUS HABITANTES Y ABRE NEGOCIO MORTUORIO POR 50 AÑOS
“Especialistas en administración pública municipal coinciden en que este procedimiento, a todas luces, deja a la vista una serie de irregularidades que fueron omitidas por la premura en que realizaron el proceso”
Por: Redacción/ TEN/ Región
En una cuestionable sesión nocturna que ha desatado una severa controversia política y denuncias de un posible «albazo» en contra del patrimonio municipal (de todos los chapalenses), el Cabildo del Ayuntamiento de Chapala, encabezado por el presidente municipal Alejandro Aguirre Curiel, aprobó por mayoría un polémico contrato para la enajenación de un terreno municipal de 2 mil 200 metros cuadrados ubicado en un desarrollo llamado Vista Terrazas Chapala.
La decisión, concretada al filo de la medianoche del pasado viernes 17 de julio (horario totalmente atípico), entrega el área en mención, bajo la figura de donación pública a los empresarios particulares Luis Alfonso Chalita Kaim y Horacio Fernández Castillo, bajo condiciones contractuales que algunos especialistas en administración pública municipal señalan como perjudiciales para la hacienda pública del municipio otorgante y con indicios de total opacidad.
“Para profundizar en el asunto se deben analizar las disposiciones del reglamento de cementerios. Me llama la atención de que los regidores durante la sesión hablan de convenio y no de decreto. En este caso no existen los convenios, ya que estos solo se celebran entre particulares. Obvio por lo que se comenta este acto resultaría nulo ya que el origen del inmueble de una donación para la comunidad de allí radica la imposibilidad de otorgarlo en comodato a particulares, cuando debe existir un decreto que de antemano le diera origen y destino”, señalaron.
De acuerdo con filtraciones del expediente, la transacción no solo contempla la venta del predio en módicas facilidades de pago a los compradores privados, sino que estuvo condicionada a que el Municipio de Chapala, les otorgue la concesión exclusiva para operar un columbario privado (espacios para colocar urnas y cenizas) durante un periodo de medio siglo. Es decir, harán un negocio particular con recursos públicos y la complicidad del actual cabildo municipal.
Pese a tratarse de un desarrollo privado, sobre un espacio originalmente perteneciente al patrimonio de la comunidad (como pudiera resultar un cementerio o panteón municipal administrado bajo el principio de servicio para los gobernados), la Cláusula Décima del acuerdo en mención establece que el negocio operará bajo «precios libres de mercado» y no bajo los tabuladores aplicables a las leyes municipales vigentes, eximiendo al proyecto de entregar las contraprestaciones correspondientes, es decir, un porcentaje o regalía por ventas a las arcas municipales e incluso dispensando a los inversionistas de la presentación de una fianza de todo cumplimiento legal.
Frente a las acusaciones de corrupción y despojo del patrimonio público propiedad de los chapalenses, la administración municipal de Chapala ha defendido (a capa y espada) la supuesta legalidad y conveniencia de un acuerdo adquirido con antelación y el cual fue ratificado, aun reconociendo en la sesión realizada a deshoras de la noche que ya se tenía conocimiento en lo general de dicho proyecto a través de un comunicado oficial.
La postura institucional del gobierno municipal de Chapala sostiene que se trata de un predio en breña de difícil aprovechamiento comercial que fue recuperado por la actual administración, y que su venta por 13.9 millones de pesos permitirá financiar la adquisición de un terreno para ampliar el panteón de San Antonio Tlayacapan. Asimismo, el Ayuntamiento destacó que la operación contempla un beneficio patrimonial en especie al recibir 320 nichos valorados en 20 mil pesos cada uno (equivalentes a 6.4 millones de pesos), además de áreas verdes y resguardo para mascotas, calificando el proyecto como una solución a la demanda histórica de infraestructura funeraria, pero sin explicarle a los ciudadanos que no será un espacio público municipal sino una empresa privada.
La discrepancia política se hizo evidente durante la votación en el pleno municipal, donde únicamente un regidor de la bancada de Morena, Juan de Dios García Velasco conocido como “Bebo”, emitió su voto en contra y cuestionó abiertamente la viabilidad del contrato.
El resto de la bancada oficialista del (PAN) y representantes de la oposición, todos votaron a favor del dictamen en un silencio que los sectores críticos lo califican de complicidad y dejando abierta la polémica sobre los criterios financieros, la premura de una sesión atípica (fuera de horarios de oficina) y la aprobación nocturna, favoreciendo a las concesiones de servicios a empresarios particulares en el municipio y pasando por alto el interés público que debe garantizarse al servicio de los habitantes de Chapala.