EL PEJE MUERE POR SU BOCA

Felicidades a la Cruz Roja por sus 112 años de servir al mundo.

La ley de Newton es infalible. Se comprueba en la “rueda de la fortuna” de la política y a los políticos. Ese juego mecánico de las ferias podría simbolizar a los que quieren subir, a los que subieron y van en ascenso, y los que se tambalean y deben bajar. Constitucionalmente, en México, el ascenso y descenso son trienales y sexenales, aunque los “chapulines”, presuntos “servidores” públicos siempre se aferran a la ubre presupuestal.

 Es clara la diferencia entre el demagogo, prometedor y bocón candidato, ante la realidad. Llegando al poder se desgastan porque hay que tomar decisiones, enfrentar las presiones de los grupos que “cobran su participación o apoyo” y la exigencia del Estado. Ninguno cumple lo que promete. Lo hace a medias.

La mafia del poder que mantiene “tomado” palacio nacional y sus ad láteres está adelantando su caída, aunque estos, calificados con saña y desprecio por su jefe, como “corcholatas”, (y el “tapado”) ya pelean la sucesión. En tanto, la enfermiza ambición de poder y venganza, ahora mantienen al país al borde de la quiebra económica, de la creciente pobreza y la hambruna, etc. Quizá los mexicanos becados por las dádivas andresinas del Bienestar, podrían mantener fidelidad a la transformación de cuarta.

El próximo mes de abril, con las elecciones en media docena de estados, clasificados como “calientes”, el país se convulsiona ante la voracidad de la burocracia de todos niveles y colores y las mafias referidas y toleradas, aderezadas con “lágrimas de coco”, pucheros y dimes y diretes, de López. La demencial convocatoria social ente la revocación de mandato, será un duro golpe para Morena y sus “cinturitas”. México camina peor que artrítico ganso, ante la apatía y desinterés social. La ciudadanía sucumbe al sado masoquismo propio y de los verdugos disfrazados de servidores de la Nación, apareada a la “maiceada complicidad de los otros partidos políticos y grupos económicos interesados.

Varios Integrantes de la familia López no supieron ocultar la avidez por la opulencia. Se empantanaron hundiendo la demagogia presidencial contra la corrupción. “Las culpas de los jijos las pagan los padres”, dice el refrán y se confirma que la mayoría de los políticos “están cortados con la misma tijera”. Ahora la “mafiosa banda” se materializa en los genes de ya “saben quien”.  Regresa a la memoria el tema musical de la serie televisiva Los Locos Adams. La verda es que es una locura palaciega y familiar. Recientemente se conmemoró el 109 aniversario del vilipendiado Ejército. En la ceremonia y en su discurso, el comandante de las cuatro estrellas, arremetió de nuevo contra personas y medios de comunicación. Y peor aún: confesó su debilidad política al aceptar que gracias a las fuerzas armadas no lo han acabado. Aseguró que son intentos golpistas pero que no le tiran ni una pluma a su gallo. Pero si le sacan enormes corajes…“El pez por su boca muere”, dice otro refrán. Y El peje es un pez caracterizado por ser errático y pazguato al moverse en los ríos tabasqueños.

Las contradicciones presidenciales se multiplican. Recientemente la Auditoria Superior de la Federación (ASF) informó, de manera general, la turbiedad del manejo presupuestario de más de 60 mil millones de devaluados pesos mexicanos. De   manera particular también se informa que 39 mil millones están obscuros en estados y municipios. Aritméticamente se deduce que el gobierno federal “sólo” debe aclarar unos 21 mil millones. Solamente en Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) la ASF halló inconsistencias por más de 8 mil 600 millones. En el sector salud falta aclarar unos 3 mil 500 millones de pesos, para enfrentar el Covid. A media luz están    2 mil 361 millones ante la suspensión del aeropuerto de Texcoco, en tanto que tampoco se sabe en qué se gastaron más de 20 mil 243 millones en el aeropuerto de Santa Lucía. En el antiecológico tren maya al parecer hay desvíos por mil 44 millones. ¡¡Y sigue!!

El cinismo arrasa cuando el comandante afirma que lo informado por la ASF es, algo así, como rutinario y que será aclarado todo. Entonces, esa presunción de claridad y el combate a la corrupción ¿es sinónimo de impunidad? Y faltan las aclaraciones de los poderes legislativo y judicial. Y…qué pasa?

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