EL RECESO ESCOLAR: LAS VACACIONES DE PRIMAVERA

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En el presente ciclo escolar está marcado en el calendario que la segunda y tercera semana de abril son “las vacaciones de primavera”. En la costumbre y en la forma como se organizan los calendarios escolares, es a partir de tener tres cortes en el año, en diciembre, en primavera y en el verano, lo que se conocía como las vacaciones largas.
Cada ciclo escolar inicia en el mes de agosto (antes se comenzaba el primero se septiembre) y concluye en los últimos días de junio o los primeros de julio, con un calendario que puede ser de 189 o 200 días.
El receso escolar es necesario, viene siendo el segundo tiempo fuera del año lectivo, ¿por qué?, porque la rutina escolar genera una especia de cansancio natural y que requiere un cierto tiempo para el descaso. Además, al regreso, cerca del mes de mayo, se trabajará en torno a la recta final del año escolar, solo quedarán mayo, junio y algunos días de julio. Muchos docentes ya tienen proyectado, cuál ha sido el rendimiento de alumnos y alumnas y también han pasado las evaluaciones de los dos primeros periodos de evaluación.
Regresando a las vacaciones de primavera, son dos semanas de descanso que muchas familias aprovechan para salir a la playa, a la montaña o algunos lugares turísticos en el territorio nacional y, de acuerdo a los recursos económicos, pueden viajar al extranjero. Estas fechas son las más utilizadas para los vacacionistas.
Junto a todo lo anterior, el ciclo escolar 2021–2022, está cerrando los últimos momentos de la pandemia y dará pie al arrancar el año escolar en agosto del 2022 y estrenar nuevos planes y programas de estudio tanto en educación básica como en educación Normal.
Los investigadores se preguntarán ¿para qué sirven las vacaciones?, para quedarse en casa y hacer arreglos domésticos, el organismo se desconecta de los compromisos escolares, el cuerpo y la mente descansan, existe otra forma de administrar el tiempo, ya que, el asistir a la escuela tiene horarios rígidos que implican tener que levantarse temprano todos los días, ver películas, fotos de familia, visitar a parientes lejanos o distantes, etcétera.
Dirían los administradores educativos, las vacaciones son necesarios para reponer energías y es hasta una estrategia de reactivación de la economía.
La costumbre de llegar a las vacaciones contribuye a repensar en la tarea y en el acto de educar, es dar un espacio para el descanso a docentes y, junto con ellos, a las y los niños, para que, en la última semana el mes de abril poder llegar con nuevos bríos y más energía para trabajar.

*Doctor en educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. [email protected]

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