MARCOS MONTERO RUIZ FUE CLAVE PARA PONER A TLAQUEPAQUE COMO EL REFERENTE TURÍSTICO ACTUAL

Cuatro décadas han pasado de la desaparición física de quien fuera dirigente nacional de la entonces CROC, Marcos Montero Ruiz, y poco se sabe aún de la calidad humana que puso al servicio de la clase trabajadora nacional.

Este jueves 17 de noviembre se conmemoró el XL aniversario del fallecimiento de Marcos Montero Ruíz, ex líder del sindicato de la Industria Panificadora, adherido a la Federación Revolucionaria de Obreros y Campesinos de Jalisco y ex presidente municipal de Tlaquepaque.

El evento tuvo lugar en la sede de esta central obrera, ubicada en Medrano 205, donde quedó destacada la labor en favor de los trabajadores y de la ciudadanía en general.

Antes de las guardias de honor y la colocación de ofrendas florales, el Secretario General de la FROC CONLABOR Jalisco, Antonio Álvarez Esparza exhortó a la ciudadanía y especialmente a los trabajadores, a “no permitir que dividan a la sociedad, que cada vez resulta más afectada por la violencia y la pérdida de valores morales y que  poco a poco se disminuyen, desapareciendo paulatinamente la solidaridad por el egoísmo que nos arrastra y se fomenta desde las mañaneras dividiendo a los mexicanos y nos pone a todos contra todos”.

FROC Jalisco
El Lic. Antonio Álvarez Esparza, Sec. Gral. FROC CONLABOR Jalisco, acompañado de familiares de Montero Ruiz.

Álvarez Esparza destacó la personalidad humanista de Marcos Montero que, siendo presidente municipal de Tlaquepaque, junto con el también finado arquitecto Alejandro Zohn, transformó e hizo más atractiva la imagen, la urbanización, el objetivo turístico de Tlaquepaque y logró que se aplicara el 80 por ciento del presupuesto a Obras Públicas y Servicios y el 20 por ciento a gasto administrativo, dándole una imagen señorial.

Correspondió a Francisco Morales Aceves dar la semblanza de Montero Ruíz, entre anecdóticos pasajes que marcaron la personalidad de un hombre que no solamente era referente en el gremio panadero de aquella Guadalajara de los años 60´s y 70´s, (surgió particularmente un pasaje de un singular pastelero que antes de ir a trabajar pasaba a una cantina del barrio de Mexicaltzingo, en donde su ritual adictivo era beber un 7Up y 11 caballitos de tequila), y que destacando su humildad, don de gente y sacrificio por los demás, Don Marcos, lo esperaba afuera para llevarlo a cumplir con los pedidos programados.

Por su parte, Javier Montero, hijo del homenajeado, agradeció el homenaje a su padre.

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