AMOR DE PADRE
Por: Miguel Jiménez Ibáñez*
Bien dice el refrán: «¡Qué no hará un padre por un hijo!». Tras el asesinato del joven politólogo Alejandro Arcos Catalán, fugaz y mal logrado presidente municipal de Chilpancingo, Guerrero, la gobernadora constitucional, ha recibido comentarios que no destacan ni su calidad humana ni el pleno concepto del servidor público.
Evelyn Salgado, titular del Poder Ejecutivo en esa golpeada entidad federativa mexicana tiene la gran fortuna de que un Senador sea su progenitor.
Él ha destacado políticamente en Guerrero y en diversas actividades sociales. Para muchos observadores, es considerado «guía ideológico». (Interpretación libre a esta frase).
Con gran habilidad el Senador Salgado está posicionado en altos niveles del poder. Es cercano amigo de Andrés Manuel López Obrador.
En medios informativos llegó a especularse, hasta parentesco. Obviamente los medios entrevistaron al guerrerense Salgado, sobre el tema. Difícil y comprometedor por el empantanado y ensangrentado por la violencia y los desastres naturales.
Al respecto pregunto: el Senador, (cargo de jurisdicción nacional) ¿habrá enviado o ha hecho alguna aportación a sus coterráneos damnificados? ¿Se ha presentado, aunque sea para la foto? ¡Desconozco, por eso pregunto!
El multicitado se convirtió, ante los entrevistadores, como vocero defensor de la gobernadora guerrerense. Ponderó que ella «es muy trabajadora y que camina por todas las colonias de Chilpancingo». Este municipio es sede del gobierno estatal. Sus pobladores no votaron por morena en las pasadas votaciones. Este partido no postuló al finado médico Arcos y este ganó en las urnas y murió sádicamente, confirmando, de manera elocuente, un fuerte e intimidatorio mensaje a todos los sectores sociales.
¿Qué sucedió? Le preguntaron a la histórica (nadie lo debe negar) presidenta de México en reciente desmañanera. Con rostro desencajado batea el tema con la respuesta que todos hemos escuchado siempre. Le faltó decir: » Esto no quedará impune. Iremos hasta las últimas consecuencias…bla, bla». Anunció, en esa comparecencia ante medios, que sería García Harfuch, secretario de seguridad pública quien hablaría del asesinato del médico y que anunciaría el plano de seguridad nacional.
Al día siguiente, en palacio nacional, donde se predica el humanismo mexicano, García, ante la pregunta endureció los músculos de la cara y dió vagas explicaciones del suceso aduciendo que la investigación está en proceso. Tiene razón. Pero quizá como «lavando la imagen de la autoridad de seguridad pública» informó que el difunto, sin ninguna compañía, viajó hacia un poblado. Tal vez ahí encontró a sus asesinos y ahí está el resultado. Quién lo invitó? Porqué decidió entregarse así? Al menos su familia y el pueblo espera respuestas.
Muchos casos como este en México, pero como dijo el enredo de Andrés: «no hay más muertos. Hay más violencia». O al revés: » no hay más violencia, hay más muertos» ¿el orden de los factores si altera el producto?
Y a propósito: hay una fábula. Una cría de cuervo se extravió. La atribulada madre cuervo lo buscaba y ante los demás animales describía a su cuervito con los mejores atributos. Y.… qué pasa?
*Periodista: [email protected]