OPINIÓN

HAY QUE DECIR LAS COSAS COMO SON, DIJO EL DR. HUGO RODRÍGUEZ

“Parafraseando las palabras emitidas por el Dr. Hugo Rodríguez en su discurso en el Congreso de Jalisco, es que comparto esta columna”

Por: Vigaro/ TEN/ Opinión

El histórico recinto de Hidalgo 222, sede del Congreso del Estado de Jalisco otrora símbolo de la deliberación republicana en la entidad, fue degradado a una burda extensión de las oficinas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Bajo el endeble pretexto parlamentario de dar la bienvenida al diputado Alberto Alfaro García como su cuarto integrante, la bancada del «tucán» secuestró el espacio público para montar un mitin proselitista que destiló las prácticas más rancias de la vieja política; el acarreo sistemático y el uso de las instituciones como botín patrimonial.

El evento, apadrinado por el coordinador José Guadalupe Buenrostro, Yussara Canales, Brenda Carrera y Alberto Alfaro, desnudó la estrategia de un partido que, ante la falta de base social genuina, recurre a la movilización masiva para simular una relevancia que no tiene en las urnas.

Cerca de 500 personas, movilizadas desde municipios como Tlaquepaque y Tlajomulco, saturaron los pasillos del Congreso local, transformando la solemnidad del recinto legislativo en un carnaval de consignas electorales.

Resulta ofensivo para la ciudadanía que, en un despliegue de cinismo financiero, la dirigencia estatal verde y sus nuevos cuadros prefirieran ahorrarse el alquiler de un recinto privado, optando por parasitar el Palacio Legislativo para presentar lo que cínicamente llamaron una «agenda ecologista».

En realidad, el acto fue una exhibición de músculo clientelar donde munícipes provenientes de lugares como La Manzanilla de la Paz, Concepción de Buenos Aíres, San Marcos y otros, así como los recién nombrados integrantes del comité para Jalisco, representados por el Dr. Hugo Rodríguez, se olvidaron de la investidura para actuar como operadores de campo, confirmando que la austeridad que tanto pregonan es solo para los temas de interés público, no para sus festejos privados.

“Hay que decir las cosas como son”, resaltó en su mensaje el Dr. Hugo Rodríguez.verde

En el estrado, el discurso de Alberto Alfaro García intentó revestir su reciente «chapulineo» político con promesas de una agenda de vanguardia. Entre el estruendo de los aplausos pagados, el diputado habló entre otras cosas de las deficiencias en los servicios municipales de San Pedro Tlaquepaque, de la gratuidad en el transporte público y de una reforma a la Auditoría Superior del Estado basada en la «ética e imparcialidad».

Sin embargo, sus palabras sonaron huecas frente a un cúmulo de personas que vitoreaban vehementemente, con una torta en la mano y un refresco en la otra, cualquier motivación discursiva, y es que no estaban ahí para escuchar propuestas técnicas sobre transparencia, sino para validar el oportunismo de un partido que ha hecho de la traición y la negociación su forma de vida.

Resulta irónico que se hable de perfiles éticos mientras se utiliza el patio principal de la máxima tribuna del estado como una pasarela preelectoral financiada con el erario. El PVEM en Jalisco ha confirmado, una vez más, su papel de «mesalina» política.

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Dip. Brenda Carrera García dando la bienvenida al nuevo legislador integrante de la bancada, Alberto Alfaro García.

La integración actual de Alfaro a la bancada Verde —quien ha transitado desde diferentes candidaturas hasta las filas de Morena— es el ejemplo perfecto de cómo el partido opera, recolectando piezas sueltas del tablero político para inflar su peso legislativo y venderse después al mejor postor en el mercado de las coaliciones.

Este evento no fue un acto legislativo, sino un simulacro democrático donde la retórica verde sirvió únicamente para encubrir el pragmatismo feroz.

Al convertir el Congreso en una casa de campaña, el Partido Verde dejó claro que las curules no son para ellos espacios de representación, sino simples fichas de cambio en un tablero electoral que ya han comenzado a ensuciar con el sello inconfundible del clientelismo.