POR SI ACASO

Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal

Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara.

Por si acaso mi amable lector tuviera algún interés en mi suerte jurídica, respecto del procedimiento penal que me instauro el “juececito” decimoquinto penal del nuevo sistema penal acusatorio, de este primer distrito judicial, de apellido Razo, de escasa o nula probidad, no por haberme decretado una absurda y criminal vinculación a proceso, que igualmente la fiscal anticorrupción, una linda dama, sin elementos que pudieran constituir un delito imputable a mi persona y cumpliendo con su función y ambos en la obediencia que los somete el titular del Ejecutivo Estatal, so pena de ser destituidos del cargo, atribuyéndome una conducta que jamás realice, como el que supuestamente, por órdenes dadas por mí, cuando me desempeñaba como Director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, cuyo objetivo es exclusivamente y era desde entonces, el de la dictaminación pericial en las distintas ciencias, artes y oficios que tiene asignada y de ningún modo la guarda y traslado después de la dictaminación de cuerpos que recibe a instancia y petición de la fiscalía estatal, para su auxilio en el esclarecimiento de los hechos que privaron de la vida a los distintos cuerpos que llegan a la institución para estudiar las circunstancias de modo, tiempo y lugar de quienes pudieran ser víctimas de algún delito y que hoy por hoy es exacerbado el cumulo de cuerpos acumulados en esa noble institución y que la fiscalía ignora con el consentimiento del Secretario General de Gobierno y del propio Gobernador, ya que estoy seguro de que tienen conocimiento del cumulo de cuerpos hacinados en los escasos espacios físicos con que cuenta la institución de Ciencias Forenses, poniendo en riesgo la salud de quienes ahí laboran al correr la suerte de una probable pandemia que se pudiera generar por tales causas y a lo que yo nunca estuve dispuesto a consentir cuando desempeñaba el cargo, por la protección obligada que tiene desde el director, como el presidente de la junta de gobierno y todos sus integrantes, presidencia que encabeza el actual Secretario General de Gobierno y que nunca se ha dignado a presidir físicamente, ya que siempre acude alguien en su representación, por lo que nunca se atiende por ninguno de los que integran la junta, con la excepción del Ingeniero Eleazar Navarro, que si sabe y conoce del tema, pero siempre es ignorado y se sigue corriendo el mismo riesgo y necesidad de resolver.

Estas líneas las quise escribir porque en la sesión del día 01 uno de julio del año en curso, fue sesionado por el Tribunal Colegiado correspondiente, el recurso de revisión que hice valer en contra de la resolución emitida por el Juez de Distrito, en el juicio de amparo que promoví, precisamente contra el auto de vinculación dictado por el “juececito” a que me réferi en supralíneas y que es especial para acatar las consignas, sin tener las agallas, la hombría, la honestidad y el valor civil para dignificar una de las más nobles y dignificantes tareas que puede tener cualquier abogado bien nacido, como es el de cumplir una función que es exclusiva de los dioses y que los mortales nos hemos concebido, como es el de juzgar a nuestros semejantes. Sentencia de amparo en que se me concede el aparo y protección de la justicia federal y que el Tribunal Colegiado ratifico en todos sus términos, al no existir en los hechos imputados a mi persona ningún dato de prueba que constituyera delito, ni mucho menos responsabilidad criminal de mi parte, desde luego, que no consentiré jamás y hare lo conducente por la comisión de delitos en la procuración y la administración de la justica que le resulte desde el titular de la fiscalía anticorrupción, la fiscal comisionada para la imputación y desde luego a este personaje que inexplicablemente, no obstante haber sido denunciado por maltrato de un menor, hijo de su esposa, aun detenta sin ninguna calidad moral que hoy más se evidencia y que bien merece una sanción administrativa como corporal, que en su oportunidad, cuando exista un tribunal autónomo, respetuoso, honorable y honesto intentare las acciones conducentes en pos de que Jalisco, recupere el prestigio de juristas y jueces respetuoso y respetables.

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