MÉXICO DE LA PATADA, DESPERDICIARÁ ALIMENTOS EN EL MUNDÍAL
La euforia por el Mundial 2026 en México no solo se medirá en goles, sino en toneladas de excedentes alimentarios que amenazan con saturar los vertederos del país.
Un análisis profundo de la encuesta “Copa Mundial de Fútbol 2026: Ponerse la camiseta contra el desperdicio de alimentos”, realizada por la plataforma Cheaf a más de 2,200 personas, revela una dinámica de consumo desmedido donde el «por si acaso» se convierte en el principal enemigo de la sostenibilidad.
Durante el periodo crítico del 11 de junio al 5 de julio, la estructura de las reuniones sociales en las sedes mundialistas perfila un escenario donde las guarniciones, panes y tortillas encabezan la lista de productos con mayor riesgo de ser desechados.
El fenómeno presenta matices geográficos marcados, siendo el norte del país donde la alerta es más roja.
En Monterrey, el 20% de los consultados anticipa que sobrará «bastante o mucha comida» tras los partidos, una cifra significativamente superior al 13% registrado en la Ciudad de México y al 12% en Guadalajara.
Lo más alarmante es el destino final de estos insumos: en la capital regia, el 12% de los encuestados admite que, aunque se guarde lo sobrante, una parte terminará inevitablemente en la basura, superando el 7% reportado en la CDMX y la capital de Jalisco.
La composición del desperdicio varía según la cultura local, pero mantiene un patrón constante en productos de volumen.
En la Ciudad de México y su Zona Metropolitana, el foco de pérdida se concentra en panes y tortillas con un 48%, seguidos de cerca por las guarniciones con un 46%.
En contraste, en Monterrey, el desperdicio de guarniciones escala al 48%, mientras que las carnes frías, quesos y botanas empaquetadas representan un 42% de la merma proyectada.
Guadalajara sigue una tendencia similar a la regiomontana, con las guarniciones liderando el riesgo con un 46% y las carnes frías con un 44%.
Estos datos sugieren que el excedente no ocurre en el plato principal, sino en los complementos diseñados para «llenar la mesa».
El factor social es el catalizador de esta ineficiencia. La cultura de la hospitalidad en Monterrey se traduce en un riesgo mayor, ya que el 67% de sus habitantes planea invitar a amigos o familiares a casa y un 48% asistirá a reuniones en hogares ajenos, cifras que superan el comportamiento en el centro y occidente del país.
Esta intención de ver los juegos en grupos grandes, que en la CDMX alcanza el 70% de preferencia por el hogar, pero con menor índice de invitados externos (57%), fomenta compras de pánico y porciones poco realistas.
El desafío para 2026 radica en transformar el ritual de la reunión mundialista en un ejercicio de consumo consciente, donde la planificación de la compra sea tan estratégica como el esquema táctico en la cancha.

