CULTURA

RELIQUIAS EN IGLESÍAS CATÓLICAS, REFERENTE DE CRISIS QUE NO DEBE REPETIRSE

castlePor: Redacción/ TEN/ Cultura

En el marco de la víspera del primer centenario del estallido de la Guerra Cristera (1926-1929), el Arzobispado de Guadalajara ha puesto en marcha una intensa campaña de concientización y renovación de la fe entre su feligresía.

Bajo la premisa histórica de que una sociedad que olvida su pasado está condenada a repetirlo, la Iglesia católica en el occidente de México busca no solo conmemorar a quienes perdieron la vida en defensa de sus creencias, sino asegurar que las páginas más oscuras de la intolerancia religiosa no vuelvan a suscitarse en la nación.SANTUARIO

Como eje central de esta iniciativa, cada decanato de la arquidiócesis tapatía ha comenzado a recibir de forma itinerante las reliquias de diversos mártires mexicanos.

Esta dinámica busca motivar el fervor de las distintas comunidades parroquiales antes de confluir en las magnas peregrinaciones programadas hacia el Santuario de los Mártires de Cristo, un monumento que se erige en la capital jalisciense como símbolo de memoria y reconciliación.

El presbítero José Guadalupe Dueñas Gómez, párroco del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Guadalajara, detalló la relevancia histórica y espiritual de este movimiento que prepara el terreno para las conmemoraciones oficiales, las cuales arrancarán formalmente a finales de julio y principios de agosto de este año.

El sacerdote recordó que el occidente del país, y de manera muy particular Jalisco, se convirtió en el epicentro de un cruento conflicto derivado de las políticas y leyes anticlericales promovidas por el entonces presidente Plutarco Elías Calles, cuya administración persiguió, reprimió y declaró de facto la guerra al catolicismo.

En el corazón de la capital jalisciense, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe resguarda de forma permanente los restos de dos figuras clave del laicismo militante de la época: los beatos Anacleto González Flores y Miguel Gómez Losa.maradona

Ambos juristas y defensores pacíficos de la libertad religiosa fueron martirizados por odio a la fe y depositados inicialmente en el Panteón de Mezquitán, para luego ser trasladados al santuario y exhumados en el año 2000 con motivo de su beatificación.

Actualmente, reposan en una capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, mientras avanza su proceso de canonización, sumándose a la memoria de San Cristóbal Magallanes y sus compañeros mártires, elevados a los altares durante el pontificado de San Juan Pablo II.

El párroco Dueñas Gómez puntualizó que un mártir es aquel a quien se le arrebata la vida precisamente por su fidelidad a sus convicciones religiosas, por lo que la presencia de sus reliquias no debe verse como un simple objeto antiguo, sino como un testimonio extremo de adición a Cristo y un estímulo de valentía para el cristiano actual, quien hoy en día se enfrenta a un entorno moderno inmerso en dinámicas sociales complejas, bajo esa visión el pasado fin de semana, fueron expuestas las reliquias, las cuales permanecieron viernes y sábado en el Santuario.

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Relicario de los Mártires Mexicanos colocado en la Catedral Metropolitana de Guadalajara.

A pesar de la riqueza histórica que posee Jalisco respecto a este pasaje de la historia nacional, persisten retos significativos en la difusión cultural del tema.

El propio párroco reconoció la baja afluencia y el desinterés generalizado que aqueja a los espacios dedicados a preservar los objetos y testimonios de los mártires, tales como el museo ubicado en el templo de la Capilla de Jesús y el situado sobre la calle Angulo, entre Alcalde y Liceo.

El clérigo atribuyó esto a una debilidad en la cultura local de visitas a museos, una realidad que incluso afecta al Museo Regional de Guadalajara.

Con el inicio inminente de las actividades del centenario, la Iglesia en Guadalajara confía en que este programa de concientización y la cercanía física con las reliquias en los barrios y colonias despierten un renovado interés entre los ciudadanos, rescatando del olvido las lecciones de un conflicto que marcó a fuego la identidad del occidente mexicano.