RÉBSAMEN: ESCUELA MODELO Y VISIÓN EDUCATIVA ANTICLERICAL

Por: Rubén Zatarain Mendoza*

La relectura de la historia de la educación en México ofrece algunas respuestas al debate del proyecto educativo de nuestros días.
La construcción de una educación laica y de una sociedad laica, aún tiene trecho por avanzar, la emancipación de los bloqueos y representaciones sociales de fuerte raíz evangelizadora de la etapa fundacional del país persisten en el comportamiento familiar e individual, en el coqueteo interinstitucional.
El trabajo formativo y las propuestas de figuras de la historia de bronce de la educación Normal y de la educación primaria, como las del pedagogo suizo Enrique Conrado Rébsamen tal vez deben ser releídas con esta finalidad: fortalecer el comportamiento colectivo vigilante de las prácticas de fe, aún en días festivos de la cristiandad como la Semana Santa.
Educar es emancipar y dar luces a la inteligencia, tal es el ideal formativo liberal del siglo XIX.
Releer a personajes como Rébsamen es recomendable también en momentos convocantes de la participación analítica de los docentes en el interludio de construcción de la propuesta de un nuevo marco curricular para la educación básica.
Leer y significar desde una amplia estructura de cultura pedagógica nos hará agentes participativos en la construcción e implementación de la nueva propuesta, una propuesta que ha de recuperar los valores y el legado, con base en el progreso científico y en el más amplio ideario de educar la razón.
Leer también la historia de la educación con un fortalecido espíritu laico propio de los liberales del siglo XIX y con un espíritu científico tal como lo enarbolaban en el tema de la instrucción los científicos durante el porfiriato, nos puede dar luces sobre la columna vertebral ideológica que subyace a la educación pública en su axioteleología, y particularmente en la educación Normal de hoy.
Leer algunas páginas de nuestra propia construcción histórica del proyecto educativo que hacemos en las instituciones formadoras de maestros vendrá a alimentar la visión de lo que ahora se requiere desde las necesidades sociales, de lo que ahora se demanda en materia de sentido en la formación inicial y por qué no también en la formación continua de los profesores.
El 118º aniversario luctuoso de Rébsamen, acaecido el 8 de abril de 1904 con tan solo 47 años, es una oportunidad para volver al momento histórico del personaje, a su visión de un proyecto educativo alejado de la lucha ideológica de carácter clerical, de operación parroquial.
Retomar a Rébsamen, escasamente conocido en la actual formación inicial de profesores, tendría que implicar, no sólo su reconocimiento como pionero en la etapa fundacional y la reformulación del proyecto educativo nacional sino también como una fuente para alimentar el contenido del debate contemporáneo, un siglo después de formuladas sus ideas pedagógicas.
Su influencia en la formación inicial es visible, a guisa de ejemplo.
El espíritu e ideas pedagógicas de Rébsamen permean la etapa fundacional de instituciones normalistas locales como la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco.
Qué tanto el normalismo en su laberinto de hoy defiende ahora la trinchera de la educación laica y gradúa profesionales alejados de los colores partidistas de adscripción clerical como defendía el legado de Rébsamen, es otra línea de reflexión.
Del pensamiento del Rébsamen del siglo XIX recuperado en parte en las memorias de los dos congresos pedagógicos de la educación primaria de 1889-1890 y 1890-1891, cuyo objetivo fue atender la falta de uniformidad bajo los principios de obligatoriedad, gratuidad y laicismo, sobresale la idea de escuela modelo, en tanto incluía la incipiente idea de la Pedagogía Experimental, y el reconocimiento de que por muy fuerte que pretenda ser una propuesta requiere de una puesta a prueba con algunas variables bajo control.
La escuela modelo no fue lo que ahora entendemos desde la noción de aprendizaje del aprendizaje vicario,o el principio pedagógico de la propuesta 2017 para la educación básica de modelar aprendizajes.
La escuela modelo fue una escuela primaria anexa a la escuela Normal para pulir las habilidades docentes del profesor en formación. Fue la tutoría, el acompañamiento, la observación de un formador de formadores atento al desempeño del joven normalista, fue una estrategia de formación en la práctica.
Con todo el ruido que tienen nociones como “clase modelo” o “profesor modelo”, hacia ese momento histórico hay que voltear la mirada para comprender el sentido.
El escenario ahora de las ya casi extintas escuelas modelo-anexas ilustra la otra historia de la educación de los buenos proyectos, las manos sindicales siempre insaciables o el igual de dañino abandono institucional, en las transiciones y cambios políticos de poder en los distintos niveles de gobierno.
Si, aquí y ahora, alguna propuesta de Rébsamen tendría voz en la crisis particular de la educación Normal sería justo la reinstalación del sentido y el contenido de las escuelas modelo; aunadas las sugerentes propuestas del conocimiento del niño en las dimensiones física y psicológica para efectos de enseñar y aprender, el método simultáneo Rébsamen de lectoescritura de palabras normales y no deletreo, la importancia del profesor en el proceso de enseñanza-aprendizaje y la apasionada participación en la creación (de espíritu científico) de muchas escuelas Normales del país, entre otras.
La idea de Rébsamen implementada en la Pedagogía entre siglos seguramente concordaba poco con las nociones de ahora, como la fase piloto o el ciclo escolar de prueba, que hacen surgir la sospecha de legitimación apresurada de ideas, como el currículo por competencias o de autonomía curricular.
Son muchas las escuelas públicas y privadas que llevan el nombre de Rébsamen como distintivo, seguramente son pocos los colectivos docentes que estudian con formalidad su aporte.
Una buena remembranza del personaje y su obra tal vez sería el mejor homenaje póstumo, hoy que necesitamos algunas respuestas.
El ideal pedagógico de la escuela Normal por renovar y rescatar.
La escuela Normal y su etapa fundacional porfirista, con su etapa de madurez de la lucha por las ideas en la coyuntura de la revolución mexicana, la escuela Normal y el flagelo neoliberal en el caldo de su propia endogamia y eutanasia.
La voz y la textualidad de Rébsamen como horizonte de sentido: “La unidad nacional, completada en los campos de batalla, necesita imperiosamente, para consolidarse, de la unidad intelectual y moral de este hermoso país. La independencia más difícil de conquistar es la intelectual y moral de un pueblo entero, que convierte al más humilde de sus hijos en un ciudadano libre. Debe instruirse al pueblo lo más pronto posible, para evitar una reacción del partido clerical. El secreto está en la educación de las masas populares y el factor principal en las escuelas Normales pero, ¿qué entiendo por escuela Normal?, ¿el plan de estudios para formar sabios, el edificio elegante y los gabinetes repletos de material escolar, las bibliotecas apretadas por gruesos volúmenes o el brillante profesorado desfilando majestuosamente como el cortejo de un rey? No, señores nada de eso. Vas a oírme. ¡Escuchad… Lo que caracteriza la escuela Normal es la aplicación teórica-práctica de la doctrina para formar hombres y para formar ciudadanos, y está doctrina como tal, debe ser científica y debe ser práctica” (Rébsamen E., en: Solana Fernando et al. (1982). Historia de la Educación Pública en México, p. 430).
Conquistar la independencia moral desde el sustrato laico y emancipador, vaya reto social, vaya reto institucional del sector educativo.
Conquistar la independencia intelectual, vaya valor para seguir edificando la escuela pública que hoy se demanda.
Las ideas fuerza de Rébsamen –a pesar del contexto modernizador porfirista de “paz social”– no pueden morir ni envejecer en las circunstancias políticas de miradas miopes o en las vísceras de una burocracia educativa indolente y devaluada, coqueta con ideas de derecha y copartícipe con un SNTE cancerígeno e hipócrita, lejos de la escuela modelo del debate pedagógico dialógico y fundante.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. [email protected]

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