PERÚ, HIZO HONOR

Por: Luis Octavio Cotero Bernal.

Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Publica de la División de Estudios Jurídicos de la U de G.

Un pueblo que ha demostrado al mundo tener civismo, dignidad y honor, para superar a un gobierno deshonesto, incongruente, incapaz y traidor, según lo han hecho saber los integrantes de la mayoría parlamentaria de ese país, que al verse rebasados por un locuaz desfasado en su inteligencia, en su talento y sobre todo en la autoridad legal y moral, que no tiene, a grado tal de pretender darse un golpe de estado al tratar de declarar desierto al congreso, que desde luego, integrado por una gran mayoría de hombres y mujeres cabales, que haciendo uso de sus facultades constitucionales y cumpliendo con su deber, según se ha informado al mundo, destituyeron a ese farsante que se creyó dueño del Perú, que hoy reposa a buen recaudo de la justicia peruana, imputado por una diversidad de delitos y que afortunadamente no logro refugiarse en la embajada mexicana.

A nosotros los mexicanos, este hermoso país andino, con todas las raíces incas y bien cimentadas, nos han dado una gran lección para tratar de imitarlos por lo menos en hacer que los tan costosos congresos de la Unión, como el del estado, cumplan con su mandato constitucional y social, sometiendo a los Ejecutivos Federal y Estatal, para que cumplan cabalmente con sus mandatos y, el más urgente, en particular el cumplir y hacer cumplir la constitucional, para hacer realidad el hoy totalmente ausente estado de derecho, pues es lamentable ver una actuación del Congreso de la Unión, como del Estado, agachados y sometidos al antojo y capricho de los Ejecutivos Federal y Estatal, que igual que a los poderes judiciales de ambos fueros, los han manipulado a su antojo y lo más lamentable o vergonzoso para el foro de los abogados, del país y del estado, es guardar silencio y consentir tal estado de cosas que nos están llevando a una anarquía absoluta, donde el crimen es más eficiente en su quehacer, a grado tal, de someter a los poderes del país, ejerciendo su propio gobierno con la absoluta tolerancia del estado mexicano, ejerciendo gobiernos estatales y municipales, disponiendo de la vida y el patrimonio de todos los mexicanos y ministrando su propia justicia y seguridad pública a su antojo.

Tal estado de cosas es una verdadera afrenta para cualquier sociedad, por lo que es urgente que todos los sectores de la sociedad nos manifestemos al margen de los partidos políticos, que son propiedad de las mafias que los controlan y que solo han hecho, durante las últimas décadas acceder al poder para enriquecerse y controlar las instituciones que tanta sangre le costaron al pueblo mexicano, traicionando los propios principios de los partidos y los intereses de la nación consignados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Hasta cuándo pueblo?

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