SI LA TRAICIÓN FUERA DOLOR, LAS AUTORIDADES SERÍAN OTRAS

Por: Dr. Luis Octavio Cotero Bernal

Director del Observatorio Académico de Justicia y Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara

A mi juicio la protesta de ley de todo servidor público es un juramento que, al incumplirse se constituye en una traición a la sociedad.

Los ciudadanos somos quienes, mayormente demandamos la atención o el servicio de parte de cualquier funcionario, pero hoy por hoy, la función pública dejó de caracterizarse por la vocación en el servicio. La función pública actualmente, es el escenario ideal para hacerse de riqueza y algunos casos una riqueza desproporcional, acorde al cargo que, se desempeña.

México tiene un presidente de la república que, lejos de atender su responsabilidad, opta por mentir diariamente, opta por tratar de justificar lo poco que hace, cuando así lo hace y también opta por ignorar el dolor cotidiano en que, vivimos los mexicanos a causa de la anarquía que, padecemos. Una anarquía en la que, nuestra realidad nos deja entrever que, temas tan importantes como lo son, la seguridad pública y la salud, sólo reciben indiferencia.

Lo mismo sucede en nuestro estado, pues el ejecutivo estatal guarda una actitud indiferente a temas en los que, su atención e intervención, debería se prioritaria, dándole mayor importancia a, cómo idear diversos impuestos o cargas económicas a la sociedad, sin que, ante tal actitud, los órganos encargados de llamarle a rendición de cuentas al ejecutivo estatal, hagan algo.

Ha quedado también demostrado que, los poderes legislativo y judicial, sólo atienden y obedecen los mandatos que, indebidamente les encarga el ejecutivo estatal, a fin de complacerle, lo que ha permitido que, los otros dos poderes desatienden su responsabilidad, dedicándose únicamente a mentir y a dañar a la sociedad.

Hay además servidores públicos que, se jactan, respecto a la grandeza de Jalisco, expresando que, su grandeza es superior al resto de los estados, lo cual desde mi apreciación es totalmente falso, pues haciendo una comparativa objetiva entre los estados considerados de menor capacidad (en cualquier sentido) y Jalisco, este último se queda desfasado.

Jalisco es un estado en el que, no obstante, de haber recibido entre otras tantas promesas, la digitalización de los procesos que, se ventilan en los diversos tribunales del estado, ello sigue siendo letra muerta, ministrándose así, una pírrica justicia que, en cualquier otro estado, aunque sea mala, sí es más expedita.

Otro aspecto igual de lamentable es, el tema de la procuración y la administración de la justicia, temas en los que, los profesionales del derecho callamos y no damos a la tarea de impartir en las universidades una teoría que, no coincide con nuestra realidad social,  incurriendo de esta manera en un fraude académico en perjuicio de los educandos , a quienes les inculcamos o al menos, tratamos de inculcar el estado de derecho, el mismo que, en este estado en particular está cada día más ausente.

Es hora de que, ya la sangre  nos llegue hasta el cerebro, a fin de cumplir con el compromiso profesional, social, ético y moral de todos los que, presumimos ejercer la profesión de la abogacía.

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