ESE ENEMIGO LLAMADO CELULAR

Por: Rubén Zatarain Mendoza*

La batalla por la atención y el uso del tiempo de los niños, niñas y adolescentes en el seno del hogar y en el mundo de formación integral de las escuelas, parece estar a favor de los dispositivos electrónicos como el teléfono celular.
Lo virtual condujo al terreno de una didáctica de atención emergente sin valoración de impacto real, de uso del tiempo de aprendizaje no presencial en el ámbito del supuesto; lo virtual nos condujo también a una especie de ceguera paradigmática conductista, de sensaciones y percepciones colonizadas por un universo de imágenes y sonidos de ostracismo de la competencia lingüística de la imagen y sin unidad ni referente de sentido.
Los profesores y profesoras libran una batalla cotidiana por mantener el interés y la atención de los educandos y observan cómo los métodos didácticos de antaño, dícese la exposición y la verbalización, tienen en los destinatarios cada vez menos receptores activos y comprometidos.
La lectura en crisis, la escritura excepcional.
La ruptura de la psicogénesis del desarrollo cognitivo, el mundo de la educación virtual como falso aprendizaje.
El escenario donde la educación superior y de posgrado con propuestas curriculares anquilosadas, instituciones las más donde tampoco se diseñaron propuestas y se buscaron respuestas. La pandémica fosa sin dirección donde nadaron de muertito con conversatorios ociosos donde todo mundo se quedó sentado en el supuesto diálogo frente a las camaritas y plataformas.
Los padres y las madres de familia, una generación de tele-adultos los más, también padecen una reconstitución del mapa de relaciones familiares y de la comunicación eficaz, hay condicionamiento del intercambio e interacción necesarias en la sana convivencia en casa.
El uso permanente de teléfonos móviles, tabletas y computadoras portátiles mora en dormitorios, recámaras y sillones de sala.
En la familia urbana el teléfono celular es moneda de cambio de relaciones humanas entre padres e hijos, se habla poco cara a cara, se evade mucho la necesaria comunicación con el de al lado por el soliloquio con las pantallitas.
La gestión del tiempo productivo, del tiempo de aprendizaje, del tiempo de juego y colaboración en las tareas familiares no son hábitos que la generalidad de los niños, niñas y adolescentes hayan desarrollado.
En ese espacio de tiempo”muerto” es justo el punto de inflexión donde se desarrollan eventualmente los malos hábitos que llevan a los menores a las redes sociales u otra oferta de medios de comunicación amenazante al buen desarrollo de las áreas cognitiva, afectiva y socioemocional.
El educando con poca formación en el uso crítico de los medios y sin aún desarrollar los criterios de una moralidad sana que le permita hacer selección y uso de la información adecuada; queda entonces en condición de vulnerabilidad ante influencias externas con finalidades consumistas poco formativas.
Desde la mirada pedagógica es un reto la gobernabilidad de los medios y su asequibilidad a los códigos de una formación armónica.
La formación del perceptor que vaya más allá del dominio técnico de las habilidades digitales sigue siendo un desafío en la educación básica, en la formación de docentes.
Hoy no es raro que cada vez más niños y niñas a edades más tempranas operen con sorprendente competencia dispositivos como los teléfonos móviles.
¿La alternativa sería una especie de Ludismo anticelular que prohíba su uso en aulas y que se reglamentara en el espacio familiar?
La respuesta parece ser no. El terreno de la prohibición abriría un área de conflicto intrafamiliar o intra aula indeseable.
Lo que sí es posible es pensar y comprender este fenómeno desde la mirada educadora.
¿Cuánto déficit de atención e hiperactividad es atribuible al uso extensivo del celular? Hay mucho trabajo de observación y de investigación educativa que hacer al respecto, pero es observable que la cosificación del pensamiento y la intrascendencia de los contenidos en la vida cotidiana del usuario promedio del teléfono móvil no son obstáculo para capturar la energía visual y la atención de los menores de edad que asisten a la escuela; aún con medidas prohibitivas en aulas y espacios escolares el contenido de redes sociales e interacciones sociales marca en mucho el uso del tiempo del educando, lo coloniza casi todo.
¿Cuántas sensaciones y percepciones que se promueven a través de ese medio y ese canal generan una hiperrealidad que dificulta la apropiación de la realidad natural y social? El viejo principio de la Didáctica magna de Comenio de que al niño primero las cosas y luego las palabras, se invierte en los entornos digitales de hoy en el sentido de que a través del celular primero las imágenes y después el contenido.
La pseudoconcreción de una Pedagogía ociosa de que informarse, de que informarse superficialmente es construir aprendizaje.
¿En la dimensión emocional cuántas soledades o angustias existenciales se ocultan en el interés puesto en la falsa otredad que generan las redes sociales?
celLa información intrascendente y fugaz que gasta tiempo e inteligencia, los narcisos hombres y mujeres que cultivan su ego mostrando las buenas fotos, Los enanos en autoestima que viven a través de la vida inútil de terceros que se ganan la vida con imposturas o cancioncillas incultas.
Aparato y sujeto es una diada de cierto nivel de patetismo comunicativo, el aquí y ahora del operario, el fuera ausente del emisor que tiene intencionalidades ajenas a las necesidades afectivas del usuario.
Las brechas generacionales y la incomunicación de los formadores, las formas de percepción y de aprendizaje con el entorno de los medios digitales como omnipresencia.
La pandemia que empujó a la escuela y al hogar al uso y abuso de los medios digitales y la programación televisiva con el imaginario de que se cubrían aprendizajes esenciales, la parte de realidad que ahora arroja el diagnóstico integral de aprendizajes, los rezagos presentes en los diagnósticos en las últimas versiones del Programa Escolar de Mejora Continua.
La patología pedagógica que habrá que intervenir ante ese enemigo lateral en el que se ha convertido el dispositivo electrónico.
La incompletud pedagógica de las plataformas digitales como medios para el desarrollo armónico e integral, la ingente necesidad de recobrar la brecha en materia de desarrollo de habilidades sociales.
La incompletud de estos medios para hacer gestión administrativa eficaz y la comunicación fantasmagórica que se hace por quienes debieran tomar las decisiones a favor del servicio educativo.
Los consumos acríticos que hace el educando al manipular los distintos aparatos, el nivel de comprensión de la información recibida, muchas veces lejana formación de la estructura cognitiva deseable.
Las escuelas y los hogares, los sujetos que viven y conviven, que marcan su reloj cotidiano entre cargas y descargas de baterías, conexiones de WI fi, entre negociar y poner saldo, entre paseos.visuales por redes.
Las comunidades de aprendizaje contra la vida y el desarrollo humano, las reflexiones y el debate necesario sobre ese enemigo llamado celular.

*Doctor en educación. Profesor normalista de educación básica. [email protected]

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