LOS PRINCIPIOS AUSENTES DE LA ACADEMIA

Por: Luis Octavio Cotero Bernal
Director del Observatorio Académico de Justicia y
Seguridad Pública de la División de Estudios Jurídicos de la Universidad de Guadalajara

Me parece que, es ocasión de que, todas las universidades, muy en particular los responsables de aquellas en las que, se imparte la licenciatura de derecho o quienes tenemos la responsabilidad de impartir alguna cátedra en algunos de esos centros universitarios, de analizar a conciencia, el desempeño de los funcionarios de los poderes judiciales, de las fiscalías, tanto federales como estatales.

Actualmente están al frente de las instituciones públicas referidas con antelación, profesionistas mayormente jóvenes; sin embargo, pareciera que, de acuerdo a su actuación pública, en las aulas, no se les inculcó el honor, la dignidad, el valor civil y la honestidad, tan importantes no sólo en la función pública, sino en el día a día.

Actualmente vemos frecuentemente, cómo desde quienes presiden esas instituciones, son manipuladas por los titulares de los ejecutivos, ya sea federal o estatal y que, sin el menor recato, dejando de lado, su responsabilidad, su honor, su dignidad, su civismo, se olvidan de servir al pueblo. Desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hasta el Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, son manipulados al nombrar magistrados y jueces a su antojo y éstos a su vez, manipular como se les indica, juicios y procedimientos, violentando con ello, desde la Constitución General de los Estados Unidos Mexicanos, así como la constitución del estado y las leyes que, de ellas emanan.

Hemos visto espectáculos tan deleznables, protagonizados por el fiscal general de la República, por el responsable de la Unidad de Inteligencia Financiera quienes, caprichosamente, se encargan de perseguir a hombres y mujeres, de acuerdo a la instrucción recibida, bien para encarcelarlos, bien para retener su patrimonio, acciones que, se llevan a cabo de la forma más arbitraria e ilegal.

Nos hemos acostumbrado a que, las conductas antijurídicas desplegadas por quienes nos representan, se llevan a cabo ante los ojos de toda la sociedad, pues tal y como nos pasa aquí en Jalisco, en las que, diversos servidores públicos, olvidándose de una excelente trayectoria profesional y académica, han optado por traicionarse a sí mismos.

La corrupción y la impunidad, se han vuelto constantes en las actuaciones de la Fiscalía General de la República y las fiscalías locales, pero no se limita a dichas instituciones, en la mayoría de los juzgados de todas las materias, pero muy en particular en los de la materia penal, los jueces son unos simples títeres del Consejo de la Judicatura, dejando igualmente por los suelos su dignidad, su moral, su capacidad profesional y muy en especial su honestidad, al momento de instrumentar y resolver, juicios, dejando en claro que, una gran mayoría de ellos, no van a cumplir con su deber, sino simplemente van ha devengar un salario y recibir las dádivas de los influyentes manipuladores en las causas judiciales.

Por todo ello me parece que, al estar iniciando el año e inicio además de un ciclo escolar en la academia, debe atenderse con el más alto sentido de responsabilidad, el inculcar a los educandos, todos los valores de los que, hoy adolecen los servidores públicos, pues actualmente el servidor público, sólo se limita a servir a su benefactor, encargado de haberlo colocado en el puesto y cargo que, ostenta.

Qué interesante sería revisar las tesis profesionales de todos los servidores públicos y, dicho sea de paso, una ministra del máximo tribunal de justicia del país, transita por el peor descrédito de plagio, respecto al proyecto de tesis, mediante el cual se tituló, lo que indiscutiblemente no es un tema que, debería sernos indiferente como sociedad.

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